plañideras llorando al muerto

Españoles: La prensa ha muerto

Hace unos días tomé un vuelo trasatlántico. Tras haber alcanzado altura de crucero, aparecen 2 azafatas, cada una con un carrito lleno de prensa. “¿Prensa, revistas?” decían a los pasajeros a ambos lados del pasillo, con su mejor sonrisa.

Confieso que es un momento que siempre me ha gustado de los aviones. Coger cuantos periódicos quieras para devorar durante el viaje.

En los últimos vuelos me había dado cuenta que cierta prensa solía ser la última en ser escogida. Quizás por el qué dirán, pero esta vez era distinto. Mientras los carritos se iban acercando a mi y la voz de las azafatas se hacía más audible, podía ver que nadie levantaba la mano ni respondía con un gracias ni nada por estilo. Finalmente llegaron al asiento 52e donde me encontraba y no habían despachado ni un solo periódico. En un vuelo de 10 horas y con más de 10 ofertas entre las que escoger. Y lo que es peor aún: gratis!!!

Colombia y España tienen dichos similares para razonar una verdad universal: si es gratis, lo quiero. Pues en este caso ni eso.
Un anuncio de texto en google diría algo como: Recibe gratis tu periódico favorito del día y sin moverte de tu asiento.
O sea, estás sentado, otra persona te trae la prensa sin tener que hacer nada, no tienes que pagar ni un céntimo ¿y ni con esas eres capaz de hacer que tu producto sea atractivo?. Un anuncio así solo podría haber sido redactado por nuestro agente de ventas favorito.

 

Lo que cabe preguntarse, ya que el declive de la prensa impresa es claro, es:

¿hay algún motivo para ello?

¿puede un producto establecido sufrir una crisis que lo lleve hasta la muerte (a pesar de su hermano digital)?

¿Ha muerto el producto o solo el formato?

¿Sigue vigente el content is king o se trata de otra regla de 1º de carrera como las 4 p’s?

Algunas de estas preguntas parecen tener una clara respuesta. Un producto infalible puede morir si no renueva su concepto o no cambia su nicho de usuarios. Incluso puede morir sin un motivo claro aparente y sí por factores concatenados que se conviertan en una tormenta perfecta.

Otras, en mi opinión, no tienen una respuesta tan obvia. Que el contenido es rey parece una máxima irrefutable pero este tipo de hechos lo ponen en duda. Quizás la trampa esté en establecer qué clase de contenido es rey en un momento dado.

Y más aún, ¿es un problema de producto o de formato? Podría parecer claro que se trata de un problema de formato ya que la prensa digital goza de buena salud y con sus datos positivos salva la cara de la escrita, generando más del 50% del negocio en algunos grupos editoriales. Pero aunque aceptada la hipótesis del formato, ¿es realmente la prensa digital el mismo producto que la prensa escrita? Cada vez parece más claro que aunque se llamen parecido las similitudes no van más allá. La inmediatez, la forma de medir la audiencia, los test a/b, la falta de profundidad en muchos casos y la caza de clics hacen muy difícil que puedan considerarse hermanas. Además y en favor de la digital hay que decir que logran visitas sin incentivos de películas, toallas de tal equipo o sandalias para el verano.

Pero entrando a lo que nos importa como publicistas y partiendo de la base de que si algún gran anunciante que todos conocemos dejara de pautar en prensa escrita muchas redacciones amanecerían como the walking dead, ¿no sería mejor que los departamentos comerciales de los medios ofertaran precios más asequibles a las marcas para anunciarse en ellos?

Si ya todos sabemos de qué va esto, que ya quien logra tiradas de 100.000 periódicos es el rey del mambo…¿No es hora de evitar ambages y que sigan sonando los violines, aunque sea durante media docena de canciones más? A nivel práctico esto se traduciría en permitir que lleguen nuevos anunciantes a los medios impresos que con el tiempo puedan convertirse en grandes en lugar de vivir como hidalgos por aparentar algo que no es real. Ganar, aunque sea tiempo y no enterarte de tu muerte a través de las esquelas.

By: Antonio García Cabezalí

 

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