La publicidad patriotera en Latinoamérica

De una época a esta parte la publicidad tiene, afortunadamente, órganos regulatorios en cada país que velan por la idoneidad de lo que se anuncia, los productos, los mensajes de venta e incluso los subliminales.

También los usuarios, en unos sitios más que en otros, tienen la potestad de denunciar campañas ante las autoridades. Anuncios que según el parecer de cada uno pueden herir sensibilidades por, un ejemplo, promover una imagen de familia con la que no están de acuerdo por ser demasiado tradicional o por dar una imagen demasiado moderna para su entender, como la polémica que desató la marca de pasta Barilla por anunciar que no habría homosexuales en sus anuncios o la retirada en fechas recientes de un anuncio del Corte Inglés en el que aparecía una pareja de hombres homosexuales ayudando a su hijo de cara a la vuelta al cole tras las vacaciones.

La última moda es criticar y denunciar a campañas publicitarias que sexualizan a sus protagonistas con cualquier pretexto. Un escote para vender lentes de contacto, unos abdominales hercúleos para vender un detergente, un culo de infarto para vender billetes de avión, todo vale hasta que no te multen. Para muestra, un botón:

 

También ocurre en este otro ejemplo de una de las gaseosas más famosas del país o en el anuncio de café más reconocible de la república.

Ya que Webuzz lleva 6 años trabajando en Colombia queremos hacer énfasis en un tipo de publicidad local que en otros lugares sería impensable y que al contrario, no hacerlo sería inimaginable en Colombia; al menos en un cierto sector publicitario que llamaremos, para no crear enemistades, como “la vieja escuela”. Se trata de un estilo muy arraigado en Latinoamérica que consiste en utilizar la bandera y el sentimiento nacional para vender cualquier producto. Anuncios que, de cambiar el nombre de la marca por: “ejército, gobierno o imperialismo” estarían perfectamente ubicados pero que tratándose de papas fritas, automóviles o jugos, dejan un poso a patrioterismo carente de sentido con el único propósito de crear nuevas generaciones adscritas a un régimen y a unos intereses muy particulares: el mantenimiento del status quo.

El carro de los colombianos, las papas de Colombia, el sabor de la familia colombiana, baños orgullosamente colombianos, son algunos de los miles de ejemplos que se pueden ver y escuchar en las televisiones y radios del país. Como un mantra, como si fuera un disclaimer obligatorio como el que marca la ley para las bebidas alcohólicas o los productos farmaceúticos.

Pero, por qué? Realmente esas marcas tienen estudios de mercado que justifiquen tal uso de la bandera y de un lenguaje que pretende diferenciarse del resto a través de un patrioterismo un tanto rancio, en nuestra opinión?

En un momento histórico como el actual, desde Webuzz abogamos por hacer una publicidad que no parezca una campaña de turismo sino que cierre viejos complejos y resentimientos atávicos. Una publicidad que no se base en el somos mejores sino en las bondades del producto y su marca, que dé un valor añadido a sus compradores y, en definitiva, que trate a los consumidores con la inteligencia que se merecen y no recurran a sentimientos y conceptos tan superfluos, que nada aportan como la nación, la bandera o la suerte impuesta sobre nosotros por Dios de ser colombianos.

No seremos tan arrogantes como para decir que hacer eso es propaganda (aunque casi lo decimos) pero creemos de corazón que los publicistas que venden esta idea a sus clientes es porque están tan alejados de las nuevas generaciones y tan acostumbrados a su zona de comfort que sienten pánico de hacer otra cosa.

El tiempo les dirá si los millenials y todos los nuevos que vendrán detrás quieren escuchar ese mensaje o uno que realmente les enloquezca con pasión. Porque, ¿acaso no es eso lo que tratamos de hacer los publicistas?

By: Antonio García Cabezalí

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